Era el año 2004. Por la colonia vagaba una perrita que parecía raza Dálmata pero "marca libre". Los vecinos le decían Pocha, Vaquita, etc. Los niños jugaban con ella y mucha gente la quería. Le daban de comer, la dejaban dormir en sus cocheras. Un día apareció cargada; era evidente. No sabemos que pasó con sus perritos. Duró aproximadamente 1 año paseándose por la colonia y afortunadamente nunca le pasó nada... ni la atropellaron ni se la llevó la perrera.
Por esos días que estuvo cargada, apareció otro perro en la colonia. Con facha de ser muy bravo, pero me dolía mucho verlo con una cara de depresión. Estoy segura que era perro de casa y que se llegó a escapar. No se le separaba a Pocha. Pero cuando vió que nosotros le haciamos fiestas a Pocha y le sacabamos croquetas para comer, Porfirio (así lo bautizamos), no se separaba de nosotros. Llegaba y se echaba junto a la reja de mi cochera para sentirse cerca de mis perros.


Una día de enero del 2005, Porfirio estaba echado en el pastito frente a mi casa, durmiendo tranquilamente y tomando el sol de la tarde. Yo estaba en mi estudio trabajando en la computadora y de pronto, de reojo ví que un fulano se acercaba a Porfirio sigilosamente y pegué el brinco porque eran los tipos de la perrera que se lo querían llevar. Le grité a Ale y salimos corriendo para evitar que se lo llevaran. Ya le habían logrado poner la soga y Porfirio solo empezó a chillar y se nos quedaba viendo como pidiendo ayuda. Nos opusimos rotundamente a que se lo llevaran. En esas estabamos, cuando otro de los tipos volteó hacia la acera de enfrente y vió a Pocha echada también descansando y se dirigió a ella. Cuando ví eso, me paré corriendo y fuí a evitar que se la llevaran. Los de la perrera alegaban con nosotras y nos decían que no se podían quedar en la calle y que si queriamos que los soltaran, nosotras teníamos que firmar como responsables de ellos... y así lo hicimos! Firmamos y los metimos a la casa para buscarles hogar.
Pasó el tiempo y nadie los quiso adoptar porque los vieron que no eran de 'raza'. Así es la gente! Y se fueron quedando con nosotras. Ahora, tenemos una gran familia. Ellos están felices - lo pueden ver en sus rostros en las fotos que puse - y nosotras los adoramos. Porfirio sigue siendo el mismo chillón de siempre, pero ya no tiene cara de depresión... ya hasta está gordito y tiene un ojos y pelo preciosos. La Pocha, ya no es arisca... ya está bien guapa y hasta nos exige su dósis diaria de cariño.
Las dos primeras fotos son de Pocha. La primera es cuando vivía en la calle y la segunda es de hace unos 8 meses. Las otras dos fotos son de Porfirio, el 'amante esposo' de Pocha... todo un galán. Nótese la cara de depresión cuando vivía en la calle y ahora la tremenda sonrisota que se avienta.
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